Mensajes para las Educadoras


"El que ama la corrección ama la sabiduria: mas el que aborrece la reprensión, es ignorante"
(Proverbios 12:1)

Hola Educadoras meditando en el versículo de arriba, podemos ver y entender la importancia de ser una mujer humilde Dios nos enseña que quien  ama la corrección ama la sabiduría  pero el que aborrece la reprensión es ignorante. Lo cierto es que a nadie le gusta que nos llamen la atención pero es necesario para nuestro crecimiento, como aprenderemos hacer las cosas si nadie nos corrige es difícil verdad? cuando usted era un bebe para aprender a dar sus primeros pasos preciso de alguien que le enseñara a caminar verdad? y cuando fue creciendo hubo alguien que le enseño a vestirse a atar los nudos de sus zapatos, etc... pero cuando usted no obedecía a lo que su mama,papa,abuelos le enseñaban que era lo que acontecía? mmmm ya sabe verdad el o ella le corregía a usted para que no volviera a cometer el mismo error no le gustaba pero era necesario para que usted hoy sea esa Mujer que es!!
La verdad que en toda nuestra vida aprenderemos muchas cosas buenas y malas pero las que mas quedaran guardadas si usted es humilde y reconoce sus errores son aquellas por las que hubo alguien que tuvo la paciencia y que le corrigio,enseño para que usted cuando creciera no volviera a cometer el mismo error.
De eso se trata la corrección quien nos corrige no lo hace para avergonzarnos y si para que aprendamos si usted educadora quiere ser una Mujer sabia, usada por Dios ame la corrección y será una mujer sabia que mañana podrá enseñar a otras personas lo que un día usted aprendió.
Pero si usted cuando es reprendida hace mala cara,se enoja con la persona que le esta enseñando, mira todo con malos ojos, entones con usted Dios no podrá moldearla no por que el no quiera si no porque usted se lo impide cada vez que el manda un siervo para ayudarle usted siempre se termina enojando y ese no es el propósito Dios quiere que cada represión la tomemos como una oportunidad para ser mejores mujeres de Dios para el.
Por esa razón sea sabia y ame la corrección...
"El necio menosprecia el consejo de su padre: Mas el que guarda la corrección, vendrá a ser cuerdo...."
(Proverbios 15:5) 





EL ANILLO



Un joven dijo a su maestro:
- Me siento tan poca cosa que no tengo fuerza para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más? El maestro, sin mirarlo, le dijo:
- Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. 

Quizás después…, – y haciendo una pausa agregó- si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar. - Encantado, maestro – titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas. - Bien – asintió el maestro, que se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y se lo dio al muchacho-, toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. 

Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete antes y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas. El joven tomó el anillo y partió. 

Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. 

En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cachorro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta. Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado, abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó. 

Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Entró en la habitación. - Maestro -dijo-, lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo. 

- Qué importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-, debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. 

Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
- Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya , no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo. - ¿58 monedas?! -exclamó el joven-. - Sí -replicó el joyero-. 

Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, ¿pero no sé? Si la venta es urgente. El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
- Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. 

¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor? Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda. ¡Así es usted educadora, una joya preciosa a los ojos de Dios, por eso no perca su valor, pues para Dios usted tiene un gran valor! 
 ¡Que Dios les bendiga!




Un pequeño niño y su padre caminaban por las montañas. De repente el niño se cae, se lastima y grita: -Aai!!! Para su sorpresa escucha su voz repetir en algún lugar de la montaña: -Aai!!! Curioso, pregunta: -¿Quien es? Recibe como respuesta: -¿Quien es? Enojado le grita: -Cobarde!!! Escucha como respuesta: -Cobarde!!! Mira al padre y le pregunta afligido: -¿Qué es eso? El padre sonríe y le dice: Hijo, preste atención!!!

Entonces el padre grita en dirección a la montaña: -Yo te admiro. La voz responde: -Yo te admiro. De nuevo el hombre grita: -Sos un campeón! La voz le responde: -Sos un campeón! El niño queda sorprendido sin entender nada. Entonces el padre le explica: Las personas llaman a eso ECO, pero en verdad eso es la VIDA. Ella le da de vuelta todo lo que dices o haces. Nuestra vida es simplemente el reflejo de nuestras acciones. 

Si quieres mas amor en el mundo, cría mas amor en tu corazón. 

Si quieres mas responsabilidad de su equipo, desenvuelve tu responsabilidad. 

Si quieres mas tolerancia de las personas, se mas tolerante. 

Si quieres mas alegría en el mundo, se mas alegre. 

Tanto en el plano personal como en el profesional, la vida le va a dar de vuelta lo que primero le diste a ella. 

Tu vida no es una coincidencia; tu vida es la consecuencia de ti mismo.







Un día, un niño dijo a su padre, ¿cuál es el tamaño de Dios? El padre fue a meditar tratando de encontrar una buena respuesta para su hijo. Fue entonces que, mirando hacia el cielo, pudo ver un avión y mostrando a su hijo le preguntó: ¿De qué tamaño es aquel avión? El chico respondió: pequeño, tan pequeño que casi no podemos verlo. 

Luego, el padre lo llevó al aeropuerto, y bien junto a un avión, le dijo: ahora, ¿cuál es el tamaño de este? Y el niño respondió: Papá es ¡muy grande! Y el padre le dijo: Así es Dios, el tamaño dependerá de la distancia que tú estás de Él. Cuanto más cerca, mayor Él será a tus ojos y en tu vida. 


 Y ¿qué tamaño tiene Dios para usted? 

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