30 dic. 2013

UNIDAD 4

La historia de Zaqueo
La Biblia cuenta la historia de Zaqueo, un cobrador de impuestos que vivía engañando a las personas, pues cobraba mucho más de lo que ellas debían pagar. Un día él descubrió que Jesús iría a visitar su ciudad y sintió voluntad de conocerlo.
Muchas personas quedaron en el camino esperando para ver pasar a Jesús. Zaqueo era muy pequeñito y percibió que si se quedaba en medio de la multitud no conseguiría ver a Jesús. Entonces él tuvo una excelente idea. ¿Saben lo que él hizo? Subió en un árbol. Eso mismo! Ciertamente allá desde arriba conseguiría verlo. Y fue eso lo que sucedió, Zaqueo vio a Jesús. Cuando Jesús pasó debajo del árbol, algo maravilloso sucedió, pues Jesús dijo:
- "Zaqueo, desciende de prisa, pues hoy quiero quedarme en su casa."
¡Qué Maravilla! El maestro iría a la casa de Zaqueo, y él descendió del árbol rápidamente. Algunas personas quedaron hablando mal de Jesús, pues pensaban que no debería hablar con un pecador. Niños, Zaqueo era conocido como un ladrón, como alguien que se aprovechaba del pueblo. Jesús sabía que él hacía cosas erradas, pero lo amaba y quería cambiar la vida de él.
Zaqueo no perdió aquella oportunidad y, cuando estaban en su casa, habló:
- "Señor, decido dar a los pobres la mitad de mis bienes; y si en alguna cosa he defraudado a alguien, lo restituyo cuatro veces más."
Y Jesús respondió:
- "Hoy hubo salvación en esta casa..."
Antes de tener un encuentro con Jesús, Zaqueo hizo muchas cosas deshonestas y perjudicó a muchas personas. Sin embargo, después de aprender sobre la voluntad de Dios, él dejó las cosas erradas y, a partir de aquel día, todo se hizo nuevo en la vida de aquel hombre.

ACTIVIDADES

EBI SEDE NACIONAL

La Ebi Nicaragua se está preparando para la Gran Vigilia donde vamos a recibir a los niños de todo el país. Va ser un fin de año de muchas bendiciones para nuestros niños de la EBI...
EBI Sede Nacional

27 dic. 2013

UNIDAD 3

Confesando los errores
Había una vez un hombre que se llamaba Manoa, que no tenía hijos porque su mujer era estéril. Pero un día algo muy bueno ocurrió, pues un Ángel de Dios apareció para la mujer de Manoa y le dijo que ella tendría un bebé que, antes de nascer, seria consagrado a Dios. Él nunca debería cortar su cabello, pues sería un nazareo, o sea, viviría para servir a Dios y defender a su pueblo. Y así ocurrió, el niño nació y recibió el nombre de Sansón. Por ser muy fuerte, Sansón siempre venia las batallas, derrotaba a los enemigos, y vencía solito un numeroso ejercito. Un día él derrotó hasta un león.

Si eso mismo, el león apareció al frente de Sansón y cuando iba a atacar, Sansón lo mató. ¿Qué fuerza que Sansón tenía, no es cierto? Él sabía que era un escogido por Dios y por eso su padre le había enseñado que no debería conocer ninguna joven que adorase a otros dioses. ¿Pero saben lo qué ocurrió? (Espere la participación). Sansón terminó gustando de Dalila, una joven filistea. Los filisteos supieron que Sansón le gustaba Dalila y dieron mucho dinero para ella descubriese el secreto de la fuerza de Sansón; Ella hizo de todo para engañar Sansón y por tres veces él le dio pistas falsas a Dalila.
Pero la filistea no se rindió hasta que Sansón le contó su grande secreto diciendo: - ¡Nunca corte los cabellos! Desde cuando nascí fui consagrado a Dios. Perderé mi fuerza si mi cabello fuere cortado Amiguitos, Sansón nunca debería haber hecho eso, pues en el momento que él le contó el secreto, él rompió su voto con Dios. Cuando Sansón fue preso y llevando como esclavo. Colocaron a Sansón preso en las columnas de un templo, adonde adoraban a un falso dios, y los filisteos se reunían para ver Sansón.
Ellos se reían y se burlaban de Sansón que, ciego y sin fuerzas, nada podía hacer. Pero Sansón se arrepintió de haber roto su voto y oro a Dios, pidiendo una oportunidad más de vencer a los enemigos. Dios lo perdonó y envió el Espíritu de fuerza que, por la última vez, lo llenó a Sansón derribando las columnas del tempo, destruyendo a los enemigos. Amiguitos, en el libro de Salmos está escrito que: "Pero te confesé mi pecado y no te oculté mi maldad. (...) y tú perdonaste...". (Salmos 32.5).
Sansón reconoció que estaba equivocado t confesó a Dios y el Señor perdonó, dándole otra oportunidad. Si tú has sido desobediente a tus padres, si has mentido, dicho palabras que desagradan a Dios, entonces pide perdón a Él y deja de hacer las cosas equivocadas para que el Espíritu Santo pueda venir sobre tu vida.

ACTIVIDADES

17 dic. 2013

UNIDAD 2

La reprensión que bendice
Claudio e Igor eran hermanos, estudiaban en la misma escuela y siempre volvían juntos para la casa. El papá de ellos, el señor José, enseñaba que ellos deberían ser buenos niños, amar y respetar al prójimo. Un día Igor, el más pequeño, llegó de la escuela con un mini juego. Cuando vio el juguete, el señor José le preguntó al hijo de quien era el juego y le contó que lo había encontrado en el medio del camino a su casa. El señor José resolvió preguntar a Claudio si, cuando estaba volviendo para la casa, habían encontrado algo. Claudio respondió al padre que no. ¿Niños, Igor le estaba mintiendo a su padre, que fea actitud, no es cierto? Al darse cuenta que Igor no había dicho la verdad, el señor José lo llamó y le preguntó nuevamente sobre el mini juego.
El niño se quedó asustado y cambió la historia diciendo que había tomado el juego prestado y que lo devolvería a su amigo al día siguiente. El hermano de Igor se dio cuenta que él estaba mintiendo y dijo: - En el momento del recreo, un niño avisó que había perdido su juego, pero nadie le devolvió el juguete.
El señor José era muy sabio y llevó a los hijos a un paseo por el parque, cerca de su casa, y conversó con los niños sobre la importancia de tener a Jesús en el corazón, obedecer a los padres y ser verdadero. El señor José explicó que aunque intenten esconder sus errores, eso los pone distantes de Dios. Al oír aquellas palabras, Igor miró arrepentido hacia su padre y contó lo que había ocurrido de verdad: - Papá, encontré este juguete en la escuela, discúlpame por haberte mentido, no volveré a hacer eso. Y mañana se lo entregaré al dueño.
El padre quedó contento con la decisión del hijo y lo beso y lo abrazó. Amiguitos, aprendimos que el papá (responsable) reprehende al hijo porque lo ama y está cuidando de él, así como Dios enseña y reprehende a Sus hijos porque quiere el bien de ellos, así como está escrito: "Porque el SEÑOR disciplina a los que ama, como corrige un padre a su hijo querido.” (Proverbios 3.12).

ACTIVIDADES

11 dic. 2013

3 dic. 2013

LOS NIÑOS VIVIENDO LA FE DE LA CAMPAÑA DE ISRAEL

En la fe de Josué, derribando  las Murallas
Muchas Bendiciones a todos los niños y Educadoras...

EBI Chichigalpa

EBI Nejapa

EBI Masaya

EBI Ciudad Sandino

EBI León

MENSAJE DE FE

Qué ha mirado usted educadora en los momentos difíciles, 
¿dificultades o oportunidades? 

Dios le prometió al pueblo que entrarían a la tierra prometida (Ex 3:8 y 33:3). Al llegar cerca de Canaán, Moisés designó a diez hombres para observar la tierra, y para que se lo contaran a él y al resto del pueblo. Pero ellos no lograron ver solo las cosas buenas, sino las características malas del lugar. Cuando aquellos hombres volvieron de Canaán, contaron que vieron gigantes y que las ciudades eran grandes y fortificadas. 

En fin, ellos le dieron más énfasis a la dificultad de entrar en la tierra que a la capacidad que tenía el pueblo de conquistarla (Nm 13:28). Y usted, ¿ha colocado su fe en práctica para conquistar, o se atemoriza ante la primera dificultad que enfrenta? El miedo ha paralizado e impedido a muchos que practiquen la fe en su totalidad. Si usted comienza a valorar la dificultad, también comienza a vivir del aquí y ahora y no logra soñar, buscar; sin hablar de que limita la fe hasta que esta desaparece. 

Y así nacen los que ya no tienen más esperanza en nada, no creen más en nadie y se resignan delante de los problemas. Aquel que no tiene fe termina influenciando a quienes están a su alrededor, además de indignarse contra aquellos que creen, tal como hicieron contra Josué y Caleb (Nm 14:10). Ellos piensan que aquellos que tuvieron fe estaban equivocados, o sea, la incredulidad es una ceguera espiritual. 

 Y usted ¿qué ha vivido? ¿La experiencia de obedecer a Dios y conquistar lo que Él prometió, o la de detenerse ante el primer obstáculo? ¿Ha permanecido firme en la fe, o le ha prestado atención a los que no creen? Esté atento, coloque su fe en práctica y no deje que la incredulidad le impida de conquistar lo que Dios prometió. ¡Vámonos aprovechar la oportunidad en esta campaña y hacer que 2014 sea nuestro año!

UNIDAD 1

Josué y las Murallas

REFERENCIA BÍBLICA: Josué 1; 3; 6.1-7
OBJETIVO DE LA LECCIÓN: Enseñar a los niños que solamente las personas fuertes y valientes creen y usan la fe para cambiar la situación, y que ellos pueden derrumbar las murallas de problemas que han vivido y llegar a ser vencedores, tomando posesión de la profecía.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:
“Sé fuerte y valiente; no desmayes, ni tengas miedo, porque yo, el Señor tu Dios estaré contigo en dondequiera que vayas.” Josué1.9 (NTLH)

Josué y las Murallas
Dios dijo a Josué: “- Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.
Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas”. (Josué 1.2-9) Niños, Josué necesitaba obedecer a Dios así como cada uno de nosotros.
Entonces Josué dio algunas órdenes a los líderes israelitas y los hombres hicieron lo que él mandó.
Era el tiempo de la colecta y las aguas del río habían cubierto los márgenes. Fue en esta ocasión que el pueblo salió del campamento para atravesar el Jordán. Los sacerdotes iban al frente, llevando el Arca de la Alianza. Niños, el Arca de la Alianza hoy es la Biblia. Cuando llegaron al Jordán y pusieron los pies dentro del agua, ella dejó de correr y quedó amontonada en la parte de encima del río. En la parte de abajo, el río se secó completamente hasta el mar Muerto. Entonces el pueblo pasó al otro lado, cerca de Jericó.
Cuando todos ya habían pasado, el Arca de la Alianza y los sacerdotes también pasaron y quedaron al frente del pueblo. Después que los sacerdotes salieron del Jordán y pisaron en tierra seca, el río comenzó a correr de nuevo y cubrió los márgenes como antes. Vieron cómo Dios cuida de cada uno de nosotros niños!
Las puertas de la ciudad de Jericó estaban bien cerradas, para no dejar que los israelitas entraran. Nadie podía entrar ni salir de la ciudad.
“Mas el Señor dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante. (Josué 6.2-5)
“Josué hijo de Nun llamó a los sacerdotes, les dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas de cuerno de carnero delante del arca del Señor.” (Josué 6.6)
“Y dijo al pueblo: Pasad, y rodead la ciudad; y los que están armados pasarán delante del arca del Señor.”(Josué 6.7)
Josué ordenó que los sacerdotes diesen una vuelta al rededor de la ciudad, cargando el arca de la alianza. Después volvieron al campamento y pasaron la noche allá. Al segundo día marcharon de nuevo alrededor de la ciudad y volvieron al campamento. Hicieron eso durante seis días.
Al séptimo día se levantaron de madrugada y marcharon alrededor de la ciudad siete veces el mismo día. Fue sólo ese día que dieron siete vueltas alrededor de la ciudad. En la séptima vuelta, cuando los sacerdotes terminaron de tocar las trompetas, Josué dijo al pueblo: “-Gritad, porque el Señor os ha entregado la ciudad.” (Josué 6.16)
Entonces los sacerdotes tocaron las trompetas. Luego que el pueblo oyó este sonido, gritó.

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